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Por Horacio Sanhueza Burgos, director del Instituto de Administración, Facultad de Ciencias Económicas Universidad Austral de Chile.
Hace algunos años los expertos vaticinaban que en el transcurso del primer lustro de este siglo menos de la mitad de la fuerza de trabajo del mundo industrializado estaría empleada a tiempo completo. Al parecer los augurios no se concretaron pero existe una tendencia para que esta situación se concrete.
Miguel Tobío, socio en España de la multinacional Andersen Consulting, señalaba "El profesional típico del futuro no sólo estará contratado a tiempo parcial, sino que muchas personas sólo tendrán acceso a un empleo los fines de semana, en turnos o durante una jornada más reducida que la actual". "Además, el teletrabajo, el empleo estacional, el agrupamiento de trabajos parciales para diferentes empresas, o el denominado on call work (trabajo de carácter esporádico, que responde a una petición expresa del cliente) serán moneda de curso legal".
Puede parecer ciencia-ficción, pero los cambios en el mundo laboral y en el entorno económico van más deprisa que los vaticinios de los gurus de turno. Diferentes especialistas norteamericanos y europeos han descrito ese cambio que va desde la transformación a empresas más pequeñas y flexibles hasta la ruptura del concepto de empleo tradicional, vigente desde hace tantos años (ligado a la idea de contratos estables y en un determinado lugar de trabajo), pasando por los indudables cambios en los hábitos sociales del futuro inmediato. Charles Winslow y William Bramer, autores de La nueva organización del trabajo han señalado que es la tecnología de la información quien sirve de "motor" a todos estos cambios imparables en la empresa.
Las actuales oficinas con sus mesas de despacho, sillones más altos e importantes para el director general que para el resto de empleados, es ridículo. El propio lugar de trabajo, en donde se juntan a laborar todos los trabajadores después de desplazarse varios kilómetros desde sus domicilios, es una realidad que muy pronto cambiará.
Otras de las principales tendencias del mercado de hoy en día, y que se intensificará a lo largo de las próximas décadas, es la de transferir trabajo. Le encomiendan al cliente las tareas que antes realizaban sus empleados. Apenas nos damos cuenta de esta revolución que va penetrando poco a poco en nuestras vidas, pero ya es un hecho frecuente la utilización de cajeros automáticos, comer en autoservicios o realizar las compras en grandes superficies comerciales, en los que el usuario hace el trabajo del empleado.
"En el siglo XXI, los negocios no tendrán siempre lugar en un sitio fijo (oficina, centro comercial, supermercado)", vaticinaba Tobío. Se podrá hacer operaciones en todo momento y en todo lugar. Para ello, los sistemas informativos deberán ser manejables por todos, incluso por las que utilizan ese sistema por primera vez", recalca este especialista, siguiendo las teorías de Winslow y Bramer.
Uno de los aspectos que más están incidiendo en los cambios de la empresa tradicional y en las nuevas formas de organización del trabajo es la significativa reducción de los ciclos productivos. Es un aspecto, pero, ciertamente, el fabricante de un automóvil tenía asegurado un periodo largo de tiempo cuando lanzaba al mercado un nuevo modelo hace apenas 25 años.
La tendencia de gran parte de los especialistas es adecuar las empresas a las necesidades del mercado. La empresa tiene que modificarse al compás del propio mercado. Ya el cliente no está dispuesto a pagar ni un peso más por algo que puede comprar más barato, el cliente compra el valor añadido de un producto.
La recesión económica de los años 1993-1994 se llevó consigo muchas empresas elefantes (pesadas y con un gran número de niveles intermedios) por su incapacidad de adecuarse a los nuevos entornos económicos; por un lado, globales, y por otro, orientado hacia mercados de ámbitos muy locales.
En mi opinión, también las empresas deberán cambiar sus hábitos en los próximos años. Cualquier organización que pretenda triunfar en el actual siglo deberá ser elástica y tener capacidad para recuperarse rápidamente. Deberán cambiar constantemente y, sobre todo, conseguir que su personal acepte ese cambio como propio y lo impulse. Y para ello es de gran importancia que cada empresa tenga una cultura propia.
En esta tendencia, una opción es hacia la existencia de empresas organizadas en forma de trébol. Es decir, por un lado, un núcleo de profesionales, incluida la alta dirección, que diseña las estrategias a seguir en el seno de la empresa. Este núcleo contrata trabajadores especializados para determinados servicios y en períodos también determinados de tiempo.
Según esta teoría ya expuesta a principios de los 90 por el consultor británico Charles Handy, existirá un tercer tipo de trabajadores: los contratados a tiempo parcial o para servicios que no requieren especialización.
El trabajador del futuro inmediato será un proveedor de servicios. Las empresas contratarán proveedores, no trabajadores. Y éstos no necesariamente estarán trabajando en un mismo lugar que el resto. Vamos hacia un proceso de desmembración de las empresas que conducirá finalmente a una integración mayor y a una generación, tal vez, de más empleo, aunque en términos muy diferentes a los actuales.
Está claro que los trabajadores intelectuales, los que conozcan y utilicen nuevos métodos tecnológicos, tendrán ventaja sobre el resto de los empleados. Pero los que no puedan o quieran acceder a la tecnología se verán apartados y se creará una desigualdad económica aún mayor.
A decir de los especialistas, existen seis reglas de oro para iniciar cualquier tipo de discusión:
1)- Fije sus metas en lo alto, pero con una oferta realista.
2)- Consiga que la otra parte exponga la totalidad de sus peticiones antes de argumentarle.
3)- Tenga presente siempre todos los asuntos a negociar.
4)- Busque siempre opciones creativas a las objeciones e intereses de la otra parte.
5)- Esté dispuesto a ceder, pero siempre a cambio de algo.
6)- Recuerde: siempre hay un día después.
Es decir, el negociador debe pensar en el día después como si se tratase de un día más en la negociación; ello le ayudará a no tomar decisiones apresuradas. También en el día después el negociador debe seguir negociando, bien para explicar públicamente el acuerdo o bien para explicar a sus colaboradores las ventajas y cesiones realizadas en la negociación.
Fuente: www.australvaldivia.cl
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Existen muchas formas de definir como debería hacer,actuar un trabajador en la empresa ya sea estos dias o en el futuro. todas estas ideas estan relacionadas con la tecnologia de informacion que bien plantea usted en el articulo. pero creo que no basta solo con informacion sino que basta con saber usar esta informacion. el uso del TIC(tecnologias de informacion y comunicacion), deben ser ocupadas de tal forma que permita a los trabajadores desarrollarse en un ambiente que cada dia es mas competitivo.
por otro lado, si bien mencionaba en el articulo: ser \"proveedores mas que trabajadores\", estoy muy deacuerdo con esa idea ya que los mismos trabajadores deben saber como entregar las herramientas a sus clientes para que ellos mismos encuentran lo que desean. los ejemplos citados como el : cajero automatico, locales de autoservicio esto sin duda permita una satisfaccion mas inmediata a los consumidores o clientes.
mi idea del trabajador del futuro es aquel que como principal tenga las capacidades para permanecer en un puesto de trabajo( con informacion, conocimientos de tecnologia, una aceptacion de poder trabajar no solo en su área sino conocimientos de un poco de todas las áreas de la empresa, lo cual no exista problema al estar en otro puesto). eso como idea principal, y como idea fundamental, que siempre el trabajador tenga un proyecto bajo la mano, por ejemplo: una nueva oportunidad de trabajo, un ingreso extra etc., esto permitirá al trabajador a estar innovando y estar obteniendo informacion siempre. y creo tambien que el trabajador deberia al margen de estar en una empresa, tene su prpio trabajo que permita generar ingresos extras, lo que mantenga activo con sus negocios y no tenga que depender 20 o 30 años en una empresa ya sea como ejecutivo o agente de un banco.