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26 de septiembre de 2005
Teletrabajo en Chile
En las últimas dos décadas, el concepto de teletrabajo se ha extendido de modo importante, desde el trabajo independiente a diversas formas de ocupación dependiente o subordinado, tema hacia donde dirigiremos el presente artículo. Daremos algunas apreciaciones generales en la primera parte, para luego, en una segunda, intentar identificar algunos de los problemas que deberemos resolver en breve en nuestro país.
¿Qué es el teletrabajo?
El teletrabajo puede definirse como "trabajo a distancia facilitado por el uso de la informática y las telecomunicaciones", concepto amplio que involucra una serie de variables. Entre ellas, las formas de trabajo individuales y colectivas. Dentro del teletrabajo individual, encontramos el realizado total o parcialmente en la casa, ya sea para una o varias empresas, así como también formas de trabajo móvil o aquél que se realiza desde lugares distintos (caso de vendedores viajeros). En las categorías de teletrabajo colectivo encontramos la redistribución de funciones de apoyo al trabajo de oficina en otras regiones o países, la subcontratación de las funciones de apoyo y el trabajo en grupo que se realiza en colaboración con otras empresas a través del intercambio electrónico de datos y redes.
Ventajas del teletrabajo
Al analizar la experiencia europea, es posible identificar algunas ventajas en ciertos campos del teletrabajo.
Las grandes empresas del sector de la informática y las telecomunicaciones, los seguros y el sector financiero fueron las primeras en adoptar el teletrabajo, intentando reorganizar los procesos empresariales, con énfasis en la gestión por objetivos o para contar con situaciones laborales más flexibles. Las pequeñas empresas han introducido el teletrabajo con la idea de que un mejor uso de las redes de comunicación y de las telecomunicaciones puede mejorar la competitividad, como el caso de quienes trabajan en las oficinas de los clientes y pueden acceder a los datos almacenados en la empresa. En el sector público, la introducción de esta modalidad laboral dice relación con mejorar la calidad de los servicios ofrecidos y ya no tanto con aumentar la productividad ni la competitividad, sino que, adicionalmente, lograr objetivos colectivos, tales como la reducción del tráfico en áreas urbanas. Es indudable que esta no tan nueva modalidad de trabajo favorece la incorporación al mundo laboral a discapacitados, enfermos, mujeres con hijos menores y personas de la tercera edad, con los innegables beneficios sociales y económicos que ello representa. Bajan los costos de producción para la empresa, pues no se requiere de un recinto especial para realizar el trabajo.
Desventajas del teletrabajo
También a partir de la experiencia europea, se identifican algunas desventajas de esta forma de trabajar.
El individuo trabaja aislado, sin contacto físico con sus compañeros de trabajo ni con la jerarquía de su empresa, cuestión que no es soportada por todos y que puede llegar a generar stress. Surgen elementos adicionales de tensión, por el intenso trabajo frente a la pantalla y la ruptura de la distinción entre la vida privada y la vida profesional. En algunos casos, se ha constatado que no se respetan las libertades individuales, con la vigilancia del teletrabajador por cámaras de video y la revisión de su correo electrónico. No hay un acceso tan directo a la capacitación, puesto que el individuo trabaja solo en el cumplimiento de objetivos concretos (creación de bases de datos,por ejemplo), con lo cual se aleja la posibilidad de escalar posiciones dentro de la empresa.
En algunos casos se ha visto que aun cuando la empresa acepta que parte de su personal trabaje desde sus casas, no se efectúa el reembolso de los gastos en que el teletrabajador incurre, tales como electricidad, telecomunicación, equipos de trabajo, etc.
La prestación de servicios puede perder su carácter de personalísima, pues es posible que el teletrabajador proporcione su clave de acceso a otra persona, quien será la que en definitiva realice parte del trabajo. Recordemos que en una relación de trabajo dependiente, el contrato de trabajo es intuito personae, por lo que en este caso se daría más bien la figura de la subcontratación civil.
El teletrabajo en Chile
Con este antecedente, nos enfrentamos al proyecto de ley modificatorio del Código del Trabajo, enviado por el Ejecutivo al Congreso Nacional el 16 de noviembre de 2000 (boletín 136-343) y a la indicación sustitutiva enviada por el Ejecutivo al Senado con fecha 20 de marzo de 2001 que pretende regularizar el teletrabajo. El proyecto del Ejecutivo lo define como "aquel que se desarrolla por trabajadores contratados para prestar sus servicios fuera del lugar de funcionamiento de la empresa, mediante la utilización de medios tecnológicos, como pueden ser los informáticos o de telecomunicaciones". Al efecto, el Ejecutivo propone "derogar el inciso penúltimo del artículo 8¡ del Código del Trabajo, armonizándose la aplicación de dicho Código con los restantes trabajadores que laboren en un lugar distinto de la empresa, aunque no sea mediante elementos de tecnología y comunicación avanzados."
Como consecuencia, se agrega un inciso final nuevo al artículo 22, "a fin de que los trabajadores contratados para que presten sus servicios preferentemente fuera del lugar o sitio de funcionamiento de la empresa, mediante la utilización de medios informáticos o de telecomunicaciones, estén excluidos de la limitación de jornada de 48 horas semanales a que dicho artículo se refiere."
En este marco, la derogación propuesta del inciso penúltimo del artículo 8º del Código del Trabajo es beneficiosa, pues permitirá aplicar sin mayores inconvenientes y concurriendo todos los requisitos legales, las normas protectoras del Código del Trabajo a quienes realicen su trabajo desde sus casas.
No nos parece adecuada, en cambio, la modificación que se está proponiendo al artículo 22 del Código del Trabajo, con el fin de excluir de la limitación de jornada semanal de trabajo a los teletrabajadores. Esta exclusión, en lugar de proteger a los trabajadores, generará situaciones complicadas y nos parece prematura.
Tal vez sea prudente entregar la determinación de si se excluye o no de la limitación de jornada a las partes involucradas, en la medida que no se vulneren los derechos mínimos de los trabajadores consagrados en nuestras leyes del trabajo y previsión social.
Consideramos que habrá que esperar un tiempo para seguir regulando a través de leyes de general aplicación el teletrabajo. Es importante avanzar previamente algo más en el estudio de experiencias concretas en nuestro país, para luego observar las tendencias en las negociaciones privadas entre trabajadores y empresarios, y recién entonces recogerlas de un modo general, sin olvidar el importante rol fiscalizador que deben cumplir en la materia las autoridades del trabajo. No puede ser de otra forma: así nacieron las primeras normas del derecho del trabajo y así deben seguir creándose hoy día, pues sólo así se logra la legitimación de la norma positiva.
Referencias:
- No existe un sistema de evaluación de teletrabajo en el país. Los gerentes no pueden cuantificar qué hace el trabajadopr en su casa.
- Dificultades de platafortma tecnológica que tendría los posibles impulsores y los costos de éstas.
- Trabajo desde el hogar sin previsión, contrato y beneficios laborales.
Fuente:
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Al otro lado de la moneda se encuentra la micro y pequeña empresa (Mipe). En Chile, aproximadamente el 97% de las empresas formales, son Mipe. Estas están presente, en mayor o menor grado, en todas las actividades de económicas, destacándose en el sector comercio. Una de las característica de la gran mayoría de empresarios y empleados la Mipe no tiene estudios en gestión moderna. Por lo tanto, no están al tanto de las nuevas TIC´s, las cuales son herramientas que utilizadas con creatividad y responsabilidad ofrecen buenas oportunidades para desarrollar las empresas.
Ester Fecci en su curso de consultoría afirma: “Se considera que en las micros y pequeñas empresas está la gran reserva de productividad dado el avance que ellas pueden mostrar al agregarles valor a sus tecnologías blandas y duras”. Se supone que la tecnología aumenta la eficiencia y por ende la productividad de las empresas, pero a la vez involucra un inversión inicial. Aquí es donde muchos pequeños empresarios chocan; debido a que no tiene una visión de largo plazo y al aplicar estas herramientas de información el resultado no se ve reflejado inmediatamente en las ventas.
La brecha tecnológica entre las grandes y pequeñas empresas en Chile es tan amplia como la brecha entre ricos y pobres. Sin embargo, la gran diferencia es que está en las manos de los empresarios disminuir esta brecha. El gobierno impulsa políticas y ayudas para la empresas a través de los distintas instituciones gubernamentales. Creo que es necesario dar a conocer a la Mipe los beneficios de las TIC’s y asesorarlos para que puedan entender las aplicaciones de éstas y el aumento de la productividad, el control y la calidad de sus productos o servicios que trae consigo, si son bien aprovechadas; no olvidando que son una herramienta que se debe aprender a manejar y de esta forma poder competir y permenecer en el mercado.